Esto No es educación sexual


Como Fundación, y específicamente como Programa de Educación Sexual con más de 15 años de experiencia en Chile y en otros países del continente, manifestamos nuestro malestar con la mal intencionada utilización política del tema, que se ha viralizado gracias a una denuncia en La Serena. En concreto declaramos que:


- La imagen asociada a un panfleto de la opción RECHAZO (frente al plebiscito de salida) , que muestra una niña pequeña manipulando un dildo (juguete erótico), verbalizando que es una “tarea” asociada a la “educación sexual”, es simplemente una aberración que responde a una asociación forzada e irreal. El mensaje es tendencioso y falso, porque intenta mostrar un delito (acción contra la indemnidad sexual), como producto de una acción educativa. Por otro lado, poner un dibujo de una niña en este contexto, es repulsivo.


- La imagen asocia la educación sexual con erotización temprana (y forzada), lo que claramente va en contra de cualquier principio y objetivo de cualquier programa con base científica, enfoque sexológico y lineamientos técnicos estandarizados. En otras palabras, se hace pasar la educación sexual como una instrucción erótica particular (y hasta criminal), desconociendo el marco regulatorio, la función pedagógica que sostiene los programas oficiales, los objetivos de aprendizaje que van en línea con las etapas del desarrollo, y la responsabilidad ética que sostiene cualquier intervención de esta línea. Un/a educador/a sexual no puede hacer lo que quiera, ni decir lo que se le antoje, porque educar no es adoctrinar; sino abrir la reflexión.


- A nivel de contenido, hay una evidente falta de rigor y preparación técnica. Todos los puntos declarados en la cartilla carecen de citas, argumentos razonables, datos contrastables, estudios empíricos, fuentes fidedignas; a la vez que cada frase apela a una emocionalidad (miedo) como único motor para movilizar el mensaje (en este caso, actuar con rabia frente a un peligro) . Y usar la imagen de una niña para provocar miedo y rabia a las familias, refleja una frialdad que sorprende y preocupa.


- La educación sexual tiene una historia reciente que conviene mirar antes de caricaturizarla. En este intento de “asociarla a lo malvado”, solo queda en evidencia la mala intención o el desconocimiento de lo que realmente se busca, y con que metodologías se trabaja en cada caso. Esto no solo es una falta de respeto a las familias, sino que a todos/as los/as profesionales y padres/madres que se esfuerzan en acompañar (no imponer) a miles de niños/as y jóvenes en una dimensión tan cultivable como es la sexualidad humana (un valor). Y decimos dimensión, porque llama la atención que lo “sexual” sea asociado a conductas genitales o eróticas tan puntuales y descontextualizadas. Pues primero convendría que quienes hacen estas campañas políticas, pudieran revisar alguno de los miles de ejemplos que hay sobre buenas practicas en educación sexual en todo el mundo, o que asistieran a los cientos de talleres y encuentros con familias, docentes y estudiantes que se hacen regularmente en todo el continente. CESI es parte de un sin número de instituciones que hacen este tipo de intervenciones a diario, y todos/as son bienvenidos/as a la conversación.


Hacerse una opinión de algo que no conocemos, solo siguiendo “lives” de YouTube o virales de Facebook, es sumamente peligroso.

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